Persigue tu proyecto vital

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Esta pausa forzosa en nuestra vida a raíz de la dichosa crisis sanitaria, me está haciendo pensar. Investigo, busco inspiración, trato de centrarme... y me he dado cuenta de que no soy tan especial.

Es decir, todo lo que yo he pensado ya lo ha pensado alguien antes. Todas mis dudas, todas mis reflexiones... Es increíble, pero hay muchísima gente ahí fuera que tiene los mismos dilemas que yo. Hay muchísima gente que se debate entre elegir lo que llamamos un camino profesional "serio", o entregarse a un proyecto mucho menos convencional, que es el que en realidad les motiva.

Y es que cada uno somos de una pasta.

Desde luego, lo que está claro es que, si ni tú, ni yo, estamos ahora mismo ejerciendo de directores de banca (a ese destino apuntaba mi primer itinerario laboral), o de altos ejecutivos, pagando una hipoteca de por vida y eligiendo colegio para los hijos, es porque en el fondo de nuestro corazoncito, hay algo que rechaza esa opción.

Y llega un momento en que te dices: ¿Y por qué luchar contra eso? 

A lo mejor tu proyecto vital no es ése. A lo mejor tanta duda existencial se deriva del hecho de que te resistes a tomar el mismo camino que todo el mundo, pero no quieres darle salida a esa otra opción que llevas mucho tiempo rumiando en silencio.

Esto es como cuando tienes pareja y no eres feliz. Las dudas te asaltan, y no paras de preguntarte si será ésa la persona adecuada para ti, cuando en realidad ya sabes la respuesta, pero no es fácil afrontarla. La supuesta duda no existe.

¿Y a qué esperamos para darle voz a nuestros deseos? ¿Por qué no intentamos materializarlos? ¿Quién ha dicho que el camino que te atrae no es adecuado? 

No todo el mundo necesita lo mismo en la vida. No intentes encajar tu vida en los deseos de los demás.

Pero para salir del mundo de los sueños y pasar al mundo de los hechos y las realidades, en primer lugar, tienes que definir tu proyecto vital. Esa mezcla de estilo de vida y de realizaciones profesionales que deseas. Esa forma de vivir que sabes que te haría feliz, porque está perfectamente alineada con tus sueños y con tus capacidades. 

Admítelo, estar tumbado a la bartola no es un proyecto vital, y tú sabes tan bien como yo, que esa forma de vida no te haría feliz. Las personas necesitamos sentirnos útiles, pero de una manera equilibrada que no haga que perdamos nuestra esencia en el camino de la realización profesional.

La buena noticia es que hoy día no hay nada escrito. Ya no rigen las normas que existían cuando nuestros padres eran jóvenes. Eso tiene un lado bueno y un lado malo, ya que la competencia es feroz, y no hay carrera que te garantice un buen nivel de vida y la consecución de un buen trabajo.

Pero por otro lado, hay más flexibilidad. Puedes diseñar tu profesión ideal, no hay límites. Sea lo que sea aquello que te gustaría ofrecer, puedes hacerlo llegar a clientes potenciales de todo el planeta.

Además, surgen continuamente nuevas profesiones, y la gente demanda servicios que antes no hubiéramos sido capaces de imaginar.

Lo importante es encontrar qué es eso a lo que te gustaría dedicar la mayor parte de tu vida, qué se te da bien, y cómo puedes ayudar a la gente con ello.

El mercado laboral no está para sacarte a ti del atolladero. El mercado laboral está esperando nuevos profesionales que ofrezcan soluciones a problemas existentes. No pienses en qué puede hacer el mercado por ti. Piensa en qué puedes hacer tú por él y ofrécelo.

Sólo vivimos una vez, y el tiempo pasa volando, cada vez más veloz. Durante estos meses hemos sido testigos de cómo puede cambiarnos la vida de un día para otro y sin verlo venir. Y también hemos aprendido que no podemos dar nada por sentado.

Elijas el camino que elijas, no hay garantías, así que elige uno que te guste. Que al menos puedas dormir tranquilo pensando que lo has intentado; que lo estás intentando. Que estás luchando por tus ideales, por tus sueños, por el modo de vida en el que crees.

Seguro que tus dudas no son nuevas. Si eres de los que, como yo, tienes una libretita donde apuntas tus proyectos de futuro, te darás cuenta de que, sin apenas notarlo, han pasado fácilmente varios años desde que decidiste cómo sería tu vida soñada, y, en cambio, sigues muy cerca del punto de partida.

Imagina dónde estarías ahora si no te hubieras quitado aquella idea de la cabeza (de la que, además, no has conseguido desembarazarte), y si desde aquel momento en que lo viste medio claro, hubieras empezado a avanzar en esa dirección.

Sea cual sea el proyecto que tenías, estoy segura de que ahora estarías mucho más cerca de conseguirlo. Es imposible no avanzar si todos tus esfuerzos van orientados en la misma dirección. Muy torpe tienes que ser para no acercarte.

Entonces, ¿por qué sigues dándole vueltas? ¿Por qué no empiezas hoy mismo a dar pasitos que te acerquen a tu proyecto vital? ¿Acaso guardas el intento hasta que llegue el momento de tu jubilación, como el noventa por ciento de los españoles? ¿Y si no vives tanto? ¿Y si cuando llegues ya no tienes energía, o estás mal de salud, o crees que ya no merece la pena?

No sé qué vas a hacer tú, pero yo ya me he puesto manos a la obra, y puedo decir que hoy estoy un poquito más cerca de lograr la vida que quiero. He empezado un proyecto vital, y, aunque sólo sea por estar intentándolo, ya me siento mucho mejor. 

Te animo a que hagas lo mismo y cojas el toro por los cuernos, de una vez por todas.














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