¿Hay vida después del Coronavirus? La reinvención profesional




El coronavirus nos ha roto todos los esquemas. El mundo ha dado un vuelco total con esta crisis sanitaria que se nos ha venido encima. Nadie estaba preparado para algo así, y los pilares de nuestro modo de vida se están tambaleando peligrosamente.

Jamás habríamos podido imaginar que todas, absolutamente todas las actividades laborales y profesionales existentes en nuestra sociedad, podrían sufrir la inestabilidad e incertidumbre que nos están azotando en este momento.

Con este panorama va a ser difícil que alguno de nosotros estemos a salvo de la recesión económica que llevará aparejada esta crisis sanitaria mundial. Así que, queramos o no, nos vamos a tener que enfrentar a muchos cambios.

Pero pese a que esto suene muy tremendista (ligero no va a ser, está claro), las crisis son también una oportunidad para el cambio, aunque se trate de un cambio al que nos vemos abocados forzosamente.

Las personas más imaginativas, optimistas y creativas, siempre se han crecido ante la adversidad. Los grandes hallazgos han sido muchas veces la consecuencia de un gran fracaso, y los negocios más ingeniosos han surgido de las dificultades.

Está claro que quienes mejor se adaptan a los cambios, son los que consiguen remontar con mayor rapidez, así que, de nosotros depende que nos quedemos en el grupo de los que se lamentan y victimizan, o en el grupo de los que ven posibilidades aun en el más negro de los panoramas.

Ya sabes, si la vida te da limones, haz limonada.

Yo ya he tomado partido. Una vez pasado el shock inicial, seguido de su correspondiente etapa fatalista, me estoy sacudiendo el pesimismo y ya me he puesto manos a la obra para aprovechar este tiempo de confinamiento e inactividad laboral para poner los cimientos de mi futuro.

El primer paso para no lanzarse a lo loco a poner nuestra vida patas arriba, es reflexionar sobre la situación actual.

En medio de esta crisis, hemos visto cómo unos trabajos, ocupaciones o profesiones han sufrido más el parón de estos días, y van a tener que encajar una resaca mayor, mientras que otros se han destapado como absolutamente imprescindibles y ajenos a los vaivenes de la economía. Por poner un ejemplo, la gente no deja de comprar pan en momentos de crisis, mientras que el turismo es una actividad que ha ido directa al final de la cola.

También siguen haciendo falta los profesionales relacionados con el sector sanitario (más que nunca), los abogados y asesores en general, los gestores, los periodistas y los proveedores de bienes de primera necesidad.

Por otro lado, están los trabajos y profesiones que se han podido adaptar bien a las nuevas circunstancias, e incluso algunos profesionales que no habrán notado ningún cambio derivado de este encierro forzoso. Cómo no, todos aquellos que ya trabajaban por internet antes de este colapso, han podido seguir desarrollando su actividad como si nada. Bueno, con los niños revolucionados en casa, el perro nervioso, el abuelo aislado y los vecinos montando el show en el balcón. Pero quitando esos detallitos sin importancia, han seguido tal cual.

¿Y qué ha pasado con el trabajo de una inmensa mayoría, en la que me incluyo? Pues que ha pegado un frenazo en seco. Algunos de nosotros nos hemos dado cuenta de que somos muy prescindibles, y de que no podemos confiar eternamente en una situación de bonanza, porque el día menos pensado cambian las tornas y te das cuenta de que tus ingresos no dependen únicamente de tu esfuerzo.

Toca adaptarse o morir, y desde luego, mucha, mucha reflexión.

En mi caso, si ya tenía claro antes que la opción más atrayente era trabajar por internet, hoy lo veo cristalino, así que he puesto mi cabeza a trabajar a máximo rendimiento para salir del hoyo en el menor tiempo posible. Además, el ponerme a trabajar en mi futuro, aunque ahora mismo sea de forma no remunerada, me ayuda a mantener mi salud mental en esta situación.

Otra enseñanza que he recibido estos días, es que no es bueno poner todos los huevos en la misma cesta. Hay que diversificar. Si se te hunde un barco, sigues teniendo una pequeña flota que te saque del apuro. Si vuelcas tu vida en trabajar en una sola cosa, te estás hipotecando sin saberlo. Y si, encima, trabajas para otros, estás vendido.

Hoy día tenemos la ventaja de poder probar suerte en el emprendimiento con una inversión mínima. Hay mil oportunidades en internet esperando a que te lances a ellas. Pero hay que trabajar. No vale con limitarse a imaginar un futuro maravilloso viviendo de algo que te gusta, si, mientras, no das un palo al agua.

Siempre me ha puesto particularmente nerviosa esa gente que comenta en alguna entrada de un blog sobre oportunidades de ganar dinero en internet, diciendo "yo quiero eso, contrátame, ¿qué tengo que hacer?", sin haberse molestado siquiera en leer el artículo para darse cuenta de que no es una oferta de trabajo, sino un artículo informativo. Es el colmo de la desidia.

Volviendo al tema de nuestra reinvención profesional, tenemos que planificar nuestros pasos, así que vamos a ello: 

Abre un documento en Word, en el que desarrollar un minucioso y reflexivo proceso de autoorientación:

1. Análisis:

Qué sé hacer, en qué soy bueno, qué me gusta. Qué puedo aprovechar de todo lo que he hecho hasta el momento.

Obviamente, la vía más rápida y lógica para encontrar una nueva fuente de ingresos, será la idea que precise de menos formación previa antes de ponerla en marcha. Se trata de poner en valor lo que ya tienes.

2. Preparativos:

Qué necesito perfilar antes de lanzarme a la acción. Busca la forma de solucionar esos flecos que faltan, y márcate una meta temporal para que no te eternices en esta fase y acabes abandonando.

3. Aprendizaje por imitación:

Busca ejemplos de gente que ya lo haya conseguido y estudia su forma de hacerlo. Aprovecha su experiencia y no cometas más errores de los necesarios.

4. Fijación de objetivos:

Necesitas objetivos temporales para saber si estás cumpliendo lo propuesto, además de unos objetivos cualitativos. Qué quiero hacer y cuándo. Qué necesito conseguir y cómo voy a saber si esta idea funciona y da fruto.

5. Estudio de costes:

Haz un análisis de costes y procura no salirte de ahí. Piensa en varias alternativas que te supongan distintos grados de inversión. Analiza si podrás saltar de una menos costosa a otra más elaborada en el futuro, aprovechando todo lo realizado en la fase anterior. ¿Se trata de un negocio escalable? En un primer momento, trata de encontrar el equilibrio entre una mínima inversión, y una estructura y apariencia solvente.

6. Calendario:

La mejor forma de no conseguir nada, es no fijándote metas temporales. "Total, ya haré algo cuando me apetezca, sin agobiarme, poquito a poco".  Y luego me dedicaré a despotricar de otros que lo han conseguido, gritando a los cuatro vientos que "han tenido mucha suerte".

Así no vas a llegar a ningún lado. Necesitas un plan, y necesitas cumplirlo. Sé realista, no te pongas objetivos inalcanzables porque eso es tan malo como dejarlo todo a la buena de Dios. Pero trabaja para conseguir los objetivos que te has propuesto.

7. Trabajo y constancia:

Si trabajas de manera continuada y te preocupas por realizar un trabajo de calidad, el resultado llegará. No hay más.

8. Estrategia de marketing:

...Pero si pones una heladería en el desierto y no se lo dices a nadie, ya te puedes ir buscando un plan B.

Hoy día, hay que destacar sobre la competencia. Y, por supuesto, ningún negocio funciona si no te das a conocer. No te limites a lanzar publicidad sin ton ni son, busca a tus clientes en foros, publicaciones especializadas, grupos de facebook...y háblales de tus servicios. Procúrate una presencia suficiente en redes sociales, aunque sólo sea en un medio. Si el cliente no te ve, no existe. Y desde luego, si has optado por trabajar por internet, tienes que moverte por donde él se mueve.

Seguro que este proceso se puede desmenuzar en decenas de pasos más, pero con este esquema ya tenemos materia para ponernos en marcha.

Ya sabes, el panorama actual presenta muchos desafíos y una competencia feroz, pero también nos brinda más oportunidades que nunca, y no necesitas una gran inversión para empezar a trabajar en algo que se pueda convertir en tu fuente de ingresos principal en un futuro. Con planificación, un ordenador y una conexión a internet, ya tienes negocio. Sólo te falta darle forma a esa idea que tienes rondándote en la cabeza desde hace tiempo.

Y, sobre todo, como último paso, salta a la acción cuanto antes. No esperes demasiado, y no creas que necesitas saberlo todo. A veces, sólo es cuestión de lanzarse y de aprovechar la ventaja de actuar pronto. Nadie está cien por cien preparado para ejercer una profesión. La mayoría de las cosas se aprenden sobre la marcha, teniendo que resolver cada caso concreto. Pero si ya tienes los cimientos, el plan de acción y las ganas de hacerlo, hazlo. 

Mejor hoy que mañana. 





























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