Cómo dar el paso para cambiar de vida



El otro día me recomendaron un artículo periodístico que me hizo pensar. Trataba sobre el asombroso cambio que estamos experimentando en términos de esperanza de vida en las sociedades más avanzadas. 

Cada vez nos cuidamos más, nos alimentamos mejor, hacemos deporte, estamos más preocupados por nuestra salud... Los adelantos en el campo de la Medicina están convirtiendo en meras anécdotas algunas de las enfermedades más letales de épocas pasadas. Hay más preocupación por la seguridad y salud en el trabajo, la posición del trabajador está cada vez más protegida e incluso las empresas se están tomando en serio aspectos como la motivación en el entorno laboral, cosa que hace un par de siglos hubiera sonado a chiste. 

Pero, paradójicamente, cada vez parece existir más insatisfacción en la sociedad. Y no hablo sólo de la insatisfacción en el trabajo, sino de una insatisfacción general que afecta a todos los ámbitos de la vida de una persona. 

Si eres como yo y te entretiene leer foros, comentarios en blogs y todo tipo de opiniones en internet, te habrás dado cuenta de que hay muchísima gente ahí fuera quejándose de la vida. Es raro encontrar a alguien que diga sentirse completamente realizado en el trabajo, o que tenga claro cuál es el sentido de su existencia. 

Se me ocurre que uno de los motivos es, precisamente, el aumento de la longevidad y la consiguiente mejora en la calidad de vida, por eso decía que aquel artículo me había hecho pensar. Cada vez vivimos más y mejor, y ya no nos tenemos que preocupar por sobrevivir a un resfriado, y otras cosas por el estilo, preocupaciones que mantenían entretenidos a nuestros antepasados y evitaban que pudieran dedicarse a rumiar su descontento y a analizar ideas peregrinas. Pero ahora, por regla general (y hablo de los países de nuestro entorno), la mayoría de nosotros no tenemos que preocuparnos por mantenernos vivos y a salvo, así que nos sobra espacio mental para analizar nuestra trayectoria. 

Y el resultado de ese análisis, en muchos casos, es que no estamos satisfechos con lo que estamos haciendo. Miramos atrás y vemos que no hemos avanzado en la dirección que nos habíamos propuesto. 

Según dicen los expertos, la edad clave para este análisis existencial, son los 40 años. Antes de ese momento, miramos siempre hacia el futuro, pero en cuanto cumplimos la edad crítica, empezamos a echar la vista atrás y a comparar nuestra realidad actual con los objetivos que nos habíamos propuesto de jóvenes. 

Antiguamente, la gente se moría antes de los 40 años, así que se ahorraban este problema. Hoy día, sabemos que, muy probablemente, nos queden aún otros 40 años por delante, y empezamos a preguntarnos si merece la pena seguir haciendo lo mismo y vivir atrapados en una realidad que no nos satisface. 

Pero entonces llega el miedo a cambiar de vida y nos asaltan las dudas: 

¿CÓMO VOY A CAMBIAR AHORA, SI TODA MI VIDA HE HECHO LO MISMO?

¿Y SI NO CONSIGO LO QUE ME PROPONGO Y LUEGO ME ARREPIENTO DE DAR EL SALTO?

¿CÓMO VOY A DESPERDICIAR TODO AQUELLO QUE HE HECHO HASTA EL MOMENTO Y PARA LO QUE HE ESTUDIADO TANTO?

Lo curioso es que a todo el que le preguntes qué haría si supiera que le quedan unos meses de vida, te contestará que dejarlo todo y dedicarse a hacer esas cosas que siempre ha querido hacer. Y lo triste es que necesitemos tener un pie en el otro barrio para darnos cuenta de lo que de verdad importa. 

Pues para evitar tener que esperar a ese fatídico momento y sentirnos desgraciados al echar la vista atrás, vamos a intentar arrojar un poco de luz a esas dudas recurrentes que todos nos planteamos: 

DUDA 1: ¿Cómo voy a cambiar ahora, si toda mi vida he hecho lo mismo?

Amigo mío, como te he dicho antes, hoy vivimos casi el doble que nuestros congéneres hace doscientos años. Lo que antes era válido, ahora ha perdido todo su sentido. Antes, entre crecer, buscarte un medio de subsistencia, casarte y criar a los hijos, se te había pasado toda la vida, así que no te daba tiempo a mucho más. 

Hoy, en cambio, tenemos la enorme ventaja de poder vivir varias vidas en una. Podemos probar cosas distintas y evolucionar. Cada vez sabemos más, tenemos más experiencia y conocimientos, y si lo piensas bien, no sólo no es un disparate cambiar de ocupación o de modo de vida, sino que es un sinsentido no hacerlo. Vivimos en la era del cambio. 

Cuando yo estudiaba en el instituto, ¡no existían los teléfonos móviles ni internet! Y fue entonces cuando decidí a qué quería dedicarme en el futuro. ¿Acaso es sensato anclarme a esas ideas y no evolucionar con los tiempos? 

Piénsalo: empeñarse en hacer lo mismo durante 50 años de tu vida, mientras el mundo cambia a tu alrededor, dice muy poco a tu favor. Pero es que, además, es absurdo. Es como no querer probar comidas nuevas, o negarse a conocer otras culturas, sólo porque cuando éramos jóvenes no estaba a nuestro alcance conocerlas. 

Deberías plantearte tu vida como un cambio permanente, un aprendizaje continuo. Porque vivir es aprender, ni más ni menos. Y el que no se mueve y no evoluciona, se muere. 

DUDA 2: ¿Y si no consigo lo que me propongo y luego me arrepiento de dar el salto? 

¿Preferirías no intentarlo y pasarte toda la vida atrapado en la insatisfacción, preguntándote qué hubiera pasado si...

Obviamente, se trata de evolucionar, no de hacer locuras. Hoy día tienes a tu alcance muchísimas posibilidades de acercamiento a esa nueva profesión que te llama la atención. O a ese modo de vida que te gustaría llevar. Empieza poco a poco y prueba. Quizá, en cuanto pases a la acción, te darás cuenta de que no es lo que pensabas, y te quitarás la idea de la cabeza. Al menos, habrás conseguido no seguir atormentándote con el "¿y si...?"

En cualquier caso, no te lances al vacío. Prepárate antes un colchón, un plan B, una salida paulatina de tu vida actual. Ve poco a poco. Aprovecha las ventajas que te ofrecen las nuevas tecnologías.  Abre un blog, haz una página web, estudia, investiga, aprovecha tus vacaciones para experimentar otros caminos. Ahorra, no vivas al día. Prepárate para cuando des el salto definitivo. Como decía mi profesor de Filosofía del instituto: no seas cenutrio. 

De todos modos, ten una cosa clara: si trabajas a conciencia en algo que te gusta, te llegará el éxito. Y por éxito me refiero a poder vivir de ello. 

Yo, que soy una estudiante compulsiva, he experimentado en mis carnes lo diferente que resulta estudiarse 8 folios de una materia que odias, que no te motiva lo más mínimo, frente a 30 de algo que te interesa y que se te da bien. Me he dado cuenta de que sería incapaz de llegar a buen puerto si eligiera el primer camino, mientras que el segundo, que a otra persona en mi lugar podría resultarle mucho más difícil, a mí se me antoja más viable. 

No hay más misterio: si algo te gusta y se te da bien, avanzarás, y acabarás encontrando la manera de sacarle beneficio. Si no, te estancarás, y nunca te sentirás capaz de afrontar un reto, ni de destacar, ni de hacer nada de provecho. Y además, estarás en clara desventaja frente a la competencia, a ese montón de gente a la que sí le gusta esa materia.

DUDA 3: ¿Cómo voy a desperdiciar todo lo que he hecho hasta el momento y para lo que me he preparado? 

A veces pienso que la carrera que estudiamos, es más un lastre que una ventaja. Como he dicho antes, teniendo en cuenta que los tiempos cambian a una velocidad vertiginosa, y que la mayoría de las profesiones del futuro ni siquiera existen en este momento, ¿cómo podemos pretender encadenarnos a algo que estudiamos en el pasado y que quedará obsoleto en breve, si es que no lo ha hecho ya? 

Unos estudios o una preparación profesional, siempre te van a ayudar. De ti depende que sumen y no resten. Conviértelos en tu aliado. Toda tu trayectoria te enriquece como persona; tu experiencia, tus conocimientos, tu visión del mundo, te convierten en alguien único, con unas cualidades que nadie más tiene. Somos una combinación de mil cosas, y todo tu bagaje compone esa combinación que te hace irrepetible. 

Con esto quiero decir que unos estudios no determinan un camino. Tú debes elegir el camino y la forma de sacarles partido. Nunca te van a estorbar. Nunca serán tiempo perdido. 

Además, ¿no se te ha ocurrido que en estos tiempos en los que se inventan nuevas profesiones todos los días, puedes diseñar tu propio trabajo ideal? Un trabajo a la medida de lo que solo tú eres. 
Todo lo que sabes te diferencia del resto, y créeme, eso es algo que te va a venir muy bien. 

Por poner un ejemplo claro: Una persona que haya trabajado en un hotel, haya estudiado Periodismo, se haya formado en diseño digital de manera autodidacta prestando sus servicios para una empresa en internet, haya hecho un curso de especialización en Psicología... Si el día de mañana decide trabajar como maestra de Primaria, ¿de verdad crees que partirá de cero? ¿Crees que sus conocimientos de la vida, su forma de encarar el trabajo, serán los mismos que si no hubiera pasado por esa experiencia previa? Obviamente, no. Su trayectoria la diferenciará de cualquier otro maestro de Primaria, y enriquecerá su trabajo. Su experiencia la hará única, y siempre sumará, no será un obstáculo para su evolución. 

Y ahora te pregunto, ¿qué vas a hacer tú? ¿vas a seguir estancado en el mismo lugar, viendo cómo otros se adaptan a los cambios y se lanzan a perseguir otra manera de vivir, mientras tú te quedas en el banquillo? 

Si aún no te he convencido para dar el salto, espero haberte ayudado al menos a plantearte tu sueño como una opción viable para el futuro.  ;)

¡Me encantaría que me lo contaras en los comentarios! :)







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