Dame un motivo



El mundo de la motivación en cualquiera de sus ámbitos de aplicación, es apasionante. Hay miles de teorías interesantísimas sobre qué nos impulsa a actuar, y más aún, qué nos impulsa a mantener esa determinada conducta durante un tiempo hasta ser capaces de lograr un objetivo, pese a las adversidades, o simplemente frente a las incomodidades.

Por ejemplo: Si nos dijeran que nos pagarán una sustanciosa suma de dinero por sujetar una cuerda cada día durante varias horas, quizá aguantaríamos un día, o incluso dos, pero pocos de nosotros soportaríamos dedicar gran parte de nuestro tiempo a una tarea tan insatisfactoria y falta de sentido como ésa. Si, en cambio, nos explicaran que esa cuerda es la que sostiene a una persona que está buceando en el mar para buscar supervivientes de un naufragio, y que de nosotros depende que esa misión llegue a buen puerto y esas personas se salven, seguro que aguantaríamos mucho más. Y nos sentiríamos orgullosos de lo que hacemos. Y estoy convencida de que cualquiera estaría más dispuesto a hacer ese trabajo por menos dinero pero recibiendo una explicación de su sentido, que por más dinero pero creyendo que es una estupidez que no sirve para nada.

La motivación mueve montañas. Ya lo dice el viejo dicho: "Hace más el que quiere que el que puede". Y desde luego, se siente mucho más satisfecho el que tiene un motivo para hacer algo, que el que no entiende para qué está realizando una tarea.

Todas las estadísticas sobre satisfacción laboral, revelan que los mayores índices de felicidad en el desempeño del trabajo, se dan en profesiones relacionadas con la salud, la docencia, la ingeniería, la investigación científica y el deporte. Ah, los bomberos también son un colectivo muy satisfecho con su trabajo.

(Hago un inciso: también es cierto que hay gente que habla horrores sobre el día a día de un profesor, un médico, etc. Pero en general, ahí están las estadísticas).

Y no me sorprende. Todas estas profesiones tienen algo en común: un significado noble. En todas ellas, el objetivo final tiene que ver con salvar vidas, ayudar a los demás, enseñar al que no sabe, lograr avances que mejoren la vida de la gente... En el caso de los deportistas, su trabajo supone un reto constante, una búsqueda de la autosuperación, y además, nadie niega que hacer deporte reporta un beneficio directo sobre nuestra salud y estado de ánimo, así que era inevitable que se encontrara entre las profesiones más satisfactorias.

Necesitamos un motivo que nos mueva. A la mayoría de las personas no nos basta con que nos suban el sueldo. Si mi trabajo consiste en ordenar documentación, la rutina y el hastío acabarán consumiéndome, y una subida de sueldo sólo podrá camuflar ese sentimiento durante un breve periodo de tiempo, pero al poco, la realidad resurgirá con más fuerza, y llegará la insatisfacción, la crisis existencial y en algunos casos más graves, incluso la depresión.

A veces creo que elegimos un camino por los motivos equivocados. Nos autoengañamos pensando que queremos más comodidad, o más dinero, o más prestigio, pero a la larga, ver que tu vida transcurre de lunes a viernes, teniendo que madrugar para realizar una tarea que te importa tres pimientos, y así semana tras semana, mes tras mes, y año tras año, empezará a matarte lentamente.

El dinero no da la felicidad. Más dinero no cura la insatisfacción (si bien es cierto que no tener que preocuparte por los gastos, ayuda mucho). Porque pasado un punto en el que podemos mantener un nivel de vida aceptable, tener más no nos va a suponer ninguna mejora. 

¿Y por qué esta reflexión a estas horas de la tarde de un lunes? Porque llevo escuchadas unas cuantas charlas TED, y me maravilla la lucidez de algunas personas que son capaces de inspirar a miles de seres humanos con sus palabras. Y cómo no, siento unos deseos increíbles de ser así, de hacer algo que merezca la pena. De dejar una huella en el planeta (y no precisamente una huella medioambiental). Ninguno somos imprescindibles, eso es indudable, pero es bonito soñar con poder marcar una diferencia positiva en la vida de los demás. Y yo no soy una excepción. Tengo claro que todos seríamos más felices si pudiéramos mejorar un poco nuestro entorno, si pudiéramos ayudar a los demás, porque ahí están las estadísticas que lo demuestran.

Ya me he cansado de desear un trabajito que no me moleste demasiado. Quiero soñar que puedo hacer algo importante con mi vida. 

Como dijo Martin Luther King, "I have a dream".

P.D. En serio, ¡tengo un sueño...! Es que he dormido poco hoy. ;)









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