Sí, quiero ser nómada digital



Hoy me he animado a retomar este blog intermitente, porque, después de mucho tiempo de replantearme mis objetivos vitales, creo (espero de corazón) que empiezo a ver la luz. Poco a poco, tanto proyecto peregrino que pasa por mi cabeza, ha ido perfilándose para acabar desembocando en un proyecto consistente. Y sí, tengo que desdecirme de lo que publiqué en una entrada anterior del blog, y afirmar rotundamente que quiero ser una nómada digital.

Cualquiera que me lea (¿pero alguien me lee?) pensará que soy una persona inconstante e inconsistente, y puede que dé esa impresión, pero en realidad, creo que estos cambios de parecer, responden a un proceso de reorganización de prioridades vitales, que es algo tan complicado como suena.

Hemos sido educados en unas creencias generalmente aceptadas que nos dictan cuál es la mejor forma de enfocar una vida, qué se entiende por éxito, y cuáles son los objetivos por los que deberíamos luchar. Y cuando ves que esas cosas no te encajan, aparecen las crisis.

Es cierto que hay mucha gente feliz con el modelo tradicional de éxito, y de verdad, me alegro por ellos, pero otras personas no acabamos de vernos llevando ese tipo de vida, y cuando intentamos fijarnos unas metas claras que nos ayuden a mantener la motivación por conseguirlas, nos encontramos con que las metas objetivamente aceptadas no nos convencen. Y entonces empieza de nuevo el proceso de búsqueda de objetivos, la sensación de frustración, de pérdida de tiempo, de andar dando palos de ciego...

Es así; no es un proceso sencillo. Es un camino de autoconocimiento, para el que nos tenemos que despojar primero de la dependencia mental que sentimos hacia los esquemas tradicionales, los que pensábamos que funcionaban de verdad.

Por eso, pido públicamente perdón a todos los que decidieron tomar el camino del "nomadismo digital" y cuyos argumentos intenté desmontar, convencida, en ese momento, de mis afirmaciones.

Pero ya lo dicen: los conversos son los peores. Supongo que mi empeño por encontrar argumentos en contra, tenía cierta relación con mis sentimientos encontrados acerca de ese tipo de vida. La eterna lucha del corazón contra la razón. Lo que pasa es que mi corazón y mi razón han dejado de luchar, y ahora se encuentran en el mismo bando. El tipo de vida que funcionará para mí, es la que apuesta por la libertad, por la autoorganización, por la creatividad sin cortapisas, por la atractiva idea de viajar por la vida ligera de equipaje.




Quiero teletrabajar (esta palabra tiene menos glamour que la expresión "nómada digital", pero al fin y al cabo, es lo que quiero).

Unas temporadas me apetecerá disfrutar de mi adorado hogar, y de la posibilidad de trabajar desde casa. Otras, querré expandir mis horizontes y descubrir otros lugares, con la tranquilidad de saber que puedo llevarme el trabajo conmigo. Un trabajo que evolucionará de la misma forma que lo haga yo, sin límites, dando cabida a cualquier nuevo proyecto que se me pase por la cabeza.

Los esquemas tradicionales fueron concebidos en una época en la que no había internet, pero, hoy día, el mundo virtual nos brinda un sinfín de posibilidades que yo pienso aprovechar.

Siempre he pensado que aprender un oficio, te abría las puertas para trabajar en cualquier lugar del mundo con más facilidad que otro tipo de conocimientos. El idioma no es tan importante si eres peluquero. Basta con tu saber hacer, y sólo necesitas unas tijeras y un peine para ofrecer tus servicios (simplificando mucho). Pero ahora, los trabajos intelectuales tampoco tienen fronteras. Con un ordenador y una conexión a internet, puedes montar tu modo de ganarte la vida y llevártelo adonde quieras.

Querer ser nómada digital, implica apostar por la libertad, la responsabilidad por la propia existencia, y claro está, por la incertidumbre. Pero me he dado cuenta de que ya no me seduce tanto la idea de saber qué es lo que voy a estar haciendo el resto de mi vida.








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