¿Propósitos o Retos?


Llevo días dándole vueltas al tema de los Propósitos de Año Nuevo (no puedo evitar ponerlo en mayúsculas), y he llegado a la conclusión de que prefiero fijarme retos en vez de propósitos.


¿Por qué?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, define propósito como "Ánimo o intención de hacer o de no hacer algo." (Mal asunto que ya nos tienten con no hacerlo). Y también como "Objetivo que se pretende conseguir". Vale, sí, muy acertado, pero lo lees y te quedas igual. Eso de "que se pretende conseguir" es como si te dijeran que no dan un duro por ti.


En cambio, define reto como "Objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta." A mí me suena mucho mejor, mucho más sugerente. Añade las palabras "estímulo" y "desafío", y eso es lo que yo busco en una meta de futuro. Algo que me ayude a vencer la pereza, que me prometa un premio atractivo en cierta manera. Que me motive a salir de mi plácida y acomodada rutina.


Así que yo, este año 2019, me voy a fijar retos. Y mi propósito será ser constante para trabajar cada día en la superación de mis retos.


Un propósito sería: "avanzar en el inglés". Un reto sería: "aprobar el examen de C1 antes del verano". El propósito se pierde en la nebulosa de los objetivos difusos. El reto te obliga a ponerte las pilas para llegar a tu meta en el tiempo fijado. Es algo más fácilmente cuantificable, y al suponer un desafío, te ayuda a imaginar la satisfacción que te producirá alcanzarlo.


Además, un reto suele tener cierto punto de locura que nos invita a soñar, y eso siempre nos atraerá más que una simple obligación enunciada a modo de aburrido propósito.


"En 2019 voy a hacer más deporte..." (bostezo).

"En 2019 voy a conseguir llegar entre los 10 primeros en una carrera popular". ¡Uuuuuaaaaauuuhh! ¿En serio? ¿Crees que puedes hacerlo? ¡¡Qué pasada, me apunto!!

Se capta la diferencia, ¿verdad?


En 2019 voy a escribir un libro, a montar algún tipo de negocio por internet, a viajar sola a otro continente, a aprender una nueva partitura de piano, a deshacerme de todas las cosas que me sobran y que abarrotan mi casa y mi existencia, o a dar un concierto en público, o una charla o lo que sea.

Hay mil cosas que me parecen interesantes expuestas así, en forma de reto.

Otros ejemplos: voy a leer tropecientos libros en un año, voy a organizar un mercadillo benéfico con todas las cosas que no uso, voy a ahorrar X dinero al mes porque quiero hacer un viaje que cuesta XX.


O, en vez del tan manido "voy a aprender inglés", un reto interesante puede ser: voy a pasarme un mes entero usando sólo el inglés en mi casa. Viendo la tele en inglés, leyendo en inglés, buscando en inglés todas las chorradas que busco en internet, pensando en inglés todo lo que vaya haciendo, etc...Un mes pasa rápido, y un reto te hace desear decirle a todo el mundo: "¡lo he conseguido! Ahora a por otro reto más ambicioso: ¡tres meses!". Seguro que encuentras a alguien que te siga.


La vida es un viaje apasionante si sabemos enfocarlo bien. Pero llenar nuestra agenda de obligaciones en forma de propósito, sin fijar una fecha, ni una forma de medirlos, ni variar ni una pizca con respecto a los objetivos marcados otros años, es el camino más rápido al fracaso. O si no al fracaso, sí al aburrimiento más absoluto. Prefiero ponerme como reto "subir el Everest antes de que acabe el año", que fijarme el propósito de hacer más ejercicio, así, sin concretar.


El reto te ilusiona, y te mueve a materializar el propósito de trabajar de forma constante para conseguir llegar a la meta. Y no lo verás como una obligación, sino como parte de la diversión de dejar a todo el mundo boquiabierto dentro de unos meses.


Este año voy a participar en una competición de baile en el extranjero, ea. Y con ese reto tan loco, consigo varios de mis propósitos de una tacada: socializar más, hacer ejercicio, mejorar mi figura, aprender a defenderme en un idioma, vencer mi miedo escénico, etc.


Pero ése no es mi reto, es sólo un ejemplo. :D

Mi reto lo voy a apuntar en la flamante libretita nueva que me han traído los Reyes, y que me insta a "vivir cada día con ilusión" (y que es donde apunto todas mis locuras). Y no voy a fijarlo a la ligera. Va a ser un reto bien meditado, y que reúna varios de los objetivos en los que me gustaría trabajar, para que sumergirme de lleno en ellos se convierta en un placer, y no en una obligación.

Y cada semana apuntaré los progresos que haya hecho en esa dirección y lo que me queda para completarlo.


Todavía no he empezado a trabajar en ello ¡y ya me estoy emocionando...! ;)



¿Quién se apunta?







Comentarios

Entradas populares