Nuevos horizontes laborales


La vida cambia a una velocidad vertiginosa, y saber adaptarse a los cambios supone una ventaja que no deberíamos desaprovechar.

Cuando, los que ya hemos cumplido los cuarenta, tuvimos que elegir nuestro futuro profesional, no podíamos ni imaginar las opciones que existen hoy día. Entre los que queríamos estudiar una carrera, la mayoría nos limitábamos a manejar las alternativas tradicionales: Medicina, Filología, Derecho, Arquitectura, Económicas... Salirse de ahí era raro, y la efepé estaba destinada a los que no querían estudiar.

Además, pensábamos, ilusos de nosotros, que estudiar una carrera era garantía de conseguir un buen puesto de trabajo, y ni que decir tiene, que ese puesto a desempeñar iba a estar relacionado con dicha carrera. Encima, eran pocos los que se iban de Erasmus o se permitían el lujo de tomarse un año sabático para ver mundo y saber de qué iba la vida. En nuestra generación, tenías prisa por terminar los estudios y empezar a estudiar oposiciones o buscar una colocación. Como si el hecho de tardar un año más, tuviera una importancia extraordinaria.

Ahora me encuentro con que, ni trabajo en nada relacionado con lo que estudié (ni, hoy por hoy, me atrae especialmente intentarlo), ni tengo una ocupación de esas para deslumbrar al personal, ni tengo claro aún, siquiera, a qué me quiero dedicar. Tanto correr para llegar de nuevo a la casilla de salida.

El problema es que algunos tenemos grabado a fuego en nuestras mentes, que las formas de trabajar son las que conocemos: sota, caballo y rey. Que no hay nada más aparte de eso. Que si quieres ser profesor, tienen que contratarte en un centro educativo, y si quieres ser abogado, tienes que poner un despacho. Y si esas opciones no son para ti, piensas que no te queda otra vía.

Pero la realidad es otra. A poco que te sumerjas en internet e investigues un poco dejando volar la imaginación, te encuentras trabajos de lo más variopinto, y gente que se dedica a ellos y consigue vivir con desahogo. Internet ha ampliado las posibilidades laborales de una forma espectacular. No hay límites para quien esté dispuesto a buscarse las castañas y a explorar nuevos caminos.

Hoy día, si vales y tienes el empuje requerido, 
puedes abrirte camino en cualquier cosa 
que puedas imaginar. 

En la actualidad, vemos cómo existe una demanda nada desdeñable de nuevos servicios relacionados con el bienestar físico y emocional. Quizá por este ritmo de vida en el que nos encontramos inmersos, hoy más que ayer, estamos obsesionados con la búsqueda de la felicidad y del sentido vital. También damos más importancia que nunca a nuestra calidad de vida, a nuestro tiempo de descanso y nuestras vacaciones. Todo ello ha propiciado el surgimiento de nuevas profesiones difíciles de definir, pero que cubren un importante vacío que llevaba demasiado tiempo sin ser ocupado. Y en esos campos relacionados con el bienestar en todas sus formas, es donde tenemos miles de posibilidades a nuestro alcance.

Casi cualquier servicio puede ser prestado actualmente de forma remota. La mayoría de los trabajos que podamos imaginar, tienen una versión telemática que podemos explotar. Si tenemos un talento, o dominamos una parcela del saber, no tenemos más que abrir una ventanita al mundo para compartir nuestra sabiduría y sacarle provecho. Un canal de Youtube, un blog, una página web o una página de facebook suponen una mínima inversión y a cambio nos acercan a millones de potenciales clientes que quizá, en las proximidades de su residencia, no tendrían forma de encontrar el servicio que nosotros podemos ofrecer.

Seguramente en tu ciudad es impensable poner una escuela de artesanía para hacer cuencos tibetanos, pero no dudes de que allá en el ancho mundo existen más frikis como tú que se regocijarán al encontrar tus clases online y se apuntarán a tus cursos sin pestañear.

En cuanto a ese trabajo que te ronda la cabeza desde hace tiempo, pero que no te animas a realizar porque supondría un cambio de residencia, o porque las vías de acceso tradicionales no están a tu alcance, quizá tenga una forma de desempeño virtual que se adapta a tus necesidades, y a nadie se le ha ocurrido antes. Piénsalo.

En mi opinión, una de las mejores cosas en las que podemos invertir nuestro tiempo y dinero, en la época actual, es en adquirir conocimientos en herramientas informáticas que nos permitan sacarle partido a internet.

Todos usamos internet. Todos buscamos miles de cosas absurdas a lo largo del día en internet. Bienaventurados los primeros que se lancen a ofrecer todas esas cosas que buscamos.

Encuentra una forma 
de facilitar la vida a los demás
 y a la que puedan acceder 
desde la comodidad de su hogar, 
y lánzate. 

Lo mejor de todo esto, es que internet te permite aprovechar las horas "menos comerciales" del día y adaptar, a tu horario disponible, el trabajo que dedicas a tu nueva aventura emprendedora. Y quién sabe si, con el tiempo, podrás pasar de tener un hobbie que te dé un dinerillo extra, a poder dedicarte plenamente a algo que te apasione y te dé para vivir.

Yo empiezo a tenerlo claro. El "emprendimiento en remoto" es el futuro.   ;)








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